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31May2011

Una Isla de lujo en uno de los barrios más pobres de Buenos Aires

  • Por superadmin
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Así es cómo podemos clasificar la idea del Sheraton. Un nuevo modelo de turismo que llega a Buenos Aires. Imagínese un barrio de familias muy pobres, lleno de construcciones precarias, donde las familias y infraestructura han ido creciendo a su ritmo y sin ninguna planificación rodeados de otros barrios muchos más urbanizados, hablamos de la denominada Villa 31.
Pero una idea ingeniosa orientada al turismo está teniendo lugar en su calles, se trata de la idea de Carlos Adrián, el dueño del Sheraton, a quien se le ha ocurrido sacar partido turístico a dicha zona de la Capital convirtiendo su edificio en un “un hotel boutique”, donde con todas las comodidades posibles, se permita disfrutar a los visitantes de estar en un barrio pobre del tercer mundo, pero únicamente como espectador.
Se puede recorrer la zona más marginal, conocer los sectores más peligrosos, vivir intensamente el ritmo de esa parte de la ciudad, visualizar la vida, las costumbres y la vida de sus habitantes, incluso realizando un completo tour gastronómico por las “especialidades” de la Villa: como el ceviche, la sopa de maní, el choripán, el anticucho (brocheta peruana de carne asada).
Pero la verdadera ventaja es que posteriormente a éste recorrido, dada su cercanía, se puede volver tranquilamente al edificio Sheraton, donde se encuentra el hotel y poder conectar la TV satelital, visualizar una película en reproductor de DVD con sistema de audio envolvente, o relajarse en una suite con jacuzzi, olvidándose así de lo que se acaba de ver tan de cerca para sumergirse en el relax.
Esta controvertida idea, ofrece una forma diferente de hacer turismo, y conocer de primera mano algo que suele estar bastante alejado de los circuitos turísticos habituales. Esto puede resultar negativo para algunos, pero positivo para otros, que busquen aventura y conocer de cerca otra realidad, pero sin duda se trata de una nueva idea sobre la que ha sabido sacar un buen partido a algo que parecía no tenerlo.
Aún así, rodeado de esas comodidades, no debe ser fácil pasar unos días allí, siendo consciente de las dificultades que rodean a esa isla de lujo, y más si se la trata como “una atracción”. Por otra parte, genera fuentes laborales y económicas para el marginal barrio.