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14Ago2015

Se inauguró el monumento a Juana Azurduy

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El pasado 14 de julio la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner descubrió junto a Evo Morales la escultura de Juana Azurduy que se instaló detrás de Casa Rosada, en reemplazo de la figura de Cristóbal Colón que daba a nombre a la plaza.

 
El acto dio comienzo con un número del Ballet Nacional Folklórico de Bolivia, alusivo a la figura de Azurduy, en la flamante plaza de la heroína boliviana que luchó por la emancipación. Luego, la Presidenta junto a Morales (ambos vistiendo sombreros rituales del altiplano) y con el marco de los bailarines y músicos bolivianos, descorrió el velo que rodeaba la obra y descubrió así el monumento de 16 metros del artista argentino Andrés Zerneri, cuya construción fue 100% en bronce, y donado por el gobierno boliviano.

 
El monumento

La estatua tardó tres años en terminarse y trabajaron en ella más de 45 personas. El escultor, Andrés Zerneri, estudió en persona y mediante videos la perspectiva que permitiera la mejor ubicación de la estatua y decidió que los ventanales del primer piso del Palacio de Gobierno, donde está el Salón Mujeres Argentina, era el adecuado para que la escultura estuviera presente en cada acto que allí se hiciera.

 
«Tuvimos que montar la escultura en una base de seis metros, sobre una pirámide inspirada en la cultura tiahuanaco, para que alcance la altura de 15 metros, que es la ideal para que se vea desde las ventanas del Salón Mujeres Argentinas», contó el realizador.

 
Zerneri intentó plasmar en la estatua de bronce más grande de la Argentina el sentido de «movilidad», según el pedido del presidente boliviano. «Se ve a una mujer con una espada en la mano, un bebe en la espalda y un proyecto en la cabeza», explicó. Juana Azurduy sostiene una espada en su mano izquierda, que según el artista «no es con sentido bélico, sino de liberación, de símbolo». En su espalda tiene un bebe sostenido por un aguayo, tejido artesanal que las mujeres originarias usan para cargar a los niños, y 12 figuras pequeñas a su alrededor.

 
Y agregó: «La mano derecha de la mujer se extiende en un gesto de protección hacia el niño y hacia el pueblo, al igual que el poncho que la cubre, que imita los pliegues de las lanas americanas».