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15Feb2016

El edificio Kavanagh cumple 80 años

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En 1936, la Ciudad de Buenos Aires estrenaba el edificio Kavanagh en el barrio de Retiro, que supo ser el más alto de América latina. Aquí te contamos las características de este emblemático rascacielos de hormigón armado, los detalles de su construcción y la historia detrás de su origen.

Dice la leyenda que Corina Kavanagh, una mujer de ascendencia irlandesa, de familia adinerada pero no patricia, lo mandó construir para obstruir la vista de la basílica del Santísimo Sacramento, donde los Anchorena tenían su sepulcro familiar. El objetivo era vengarse, ya que el matrimonio de una de sus hijas con un Anchorena fue rechazado.

En un tiempo récord de 14 meses, los arquitectos Ernesto Lagos, Luis María de la Torre y Gregorio Sánchez construyeron el edificio, con la entrada principal en Florida 1065 y con vista a la plaza San Martín. Se incorporó una infraestructura tecnológica jamás utilizada hasta ese momento en la Argentina: sistema de aire acondicionado central, un filtro potabilizador de agua y una central telefónica en la recepción. Además, se incluyeron un gimnasio, pileta y servicios de lavado y planchado.

Desde su inauguración, el 3 de enero de 1936, la basílica sólo se puede apreciar parándose en el pasaje Corina Kavanagh, que pertenece al rascacielos. Hoy perdura una obra de arquitectura racionalista, con geometrías simples, que es parte insoslayable del patrimonio cultural porteño. Tiene 120 metros de altura, superando los 100 metros del Palacio Barolo.

Son 103 departamentos, todos distintos y con palier privado. La torre tiene 31 pisos y está compuesta por cinco volúmenes escalonados y algunas de las unidades se extienden en amplias terrazas ajardinadas.

Tiene 12 ascensores pero no cuenta con cocheras ni portero eléctrico: cada visitante debe anunciarse en la recepción, como en un hotel, y desde allí se avisa por teléfono al departamento correspondiente.

En el edificio trabajan 30 personas, entre personal de administración, seguridad, limpieza y mantenimiento. Las expensas llegan hasta 10.000 pesos. Los habitantes no pagan el impuesto de ABL, ya que el edificio fue declarado Monumento Histórico Nacional en 1999.